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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Iglesia Joven de la Univ. Adventista de San Pablo 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN 



Lección 11 

(7 al 14de Junio de 2008) 

El poder de su resurrección 



Denis Konrado Fehiauer 



Cierto día, un profesor doctorado en Física me dijo que, según su opinión, el único 
campo del conocimiento humano que puede aportar pruebas irrefutables es la Ma- 
temática. Recientemente, asistí a una conferencia en la cual el orador presentaba el 
tema de la relación existente entre la ciencia y la Biblia. Descubrí, entre otras cosas, 
que si hay algo en común entre el Creacionismo bíblico y el Evolucionismo, es el 
hecho de que ni uno de los dos puede "probar" sus postulados. 

El tema de la Lección de esta semana puede encajar dentro de este contexto. Podría 
decirse que no podemos ofrecer pruebas de que la resurrección realmente haya existi- 
do. En contrapartida, aquellos que no creen tampoco pueden probar que ella no exis- 
tió. Se decreta un empate. Eso quiere decir que si los incrédulos tuvieran razón, todos 
moriremos. Entonces, paciencia... Pero si los cristianos tenemos razón, aquellos que 
creyeran vivirán las delicias de la eternidad. Para los que aceptan la veracidad del 
evento, las próximas líneas comentarán algunos breves aspectos relacionados con es- 
te tema tan fascinante: la resurrección de Jesucristo, y lo que ella significa para noso- 
tros. 

Al ver a Jesús en aquél domingo de mañana, los discípulos pensaron que estaban an- 
te algo así como un espíritu ("fantasma", BLS); "Pero Jesús les dijo: ¿Por qué están 
tan asustados? ¿Por qué les cuesta tanto creer? ¡Miren mis manos y mis pies! ¡Soy yo! 
¡Tóquenme! ¡Mírenme! ¡Soy yo! Los fantasmas no tienen carne ni huesos; en cambio, 
yo sí" (Lucas 24:38, 39, Biblia en Lenguaje Senciiio). Jesús les estaba diciendo que 
era un ser real y no abstracto. El Salvador dejó bien en claro que no era una aparición 
o una invención de la imaginación de los que lo estaban viendo. Es importante recor- 
dar que en la Biblia, los ángeles también son llamados "espíritus" {pneuma, en griego). 
"¿No son todos ellos espíritus servidores, enviados para ayudar a los que han de 
heredar la salvación?" (Hebreos 1:14). Entonces, el Jesús resucitado tampoco era un 
ángel. En verdad. Él se presentó como un Ser humano glorificado. Y así fue a morar 
nuevamente en las cortes celestiales (ver Comentario Bíbiico Adventista, tomo 5, p. 



Sin embargo. Él no es como nosotros. Nosotros seremos como Él en el día de su Se- 
gunda Venida: "Amados, ahora ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve aún lo que 
hemos de ser, sabemos que cuando Cristo aparezca, seremos semejantes a Él, por- 
que lo veremos como es Él" (1 Juan 3:2). 



Mientras no experimentemos esa transformación corporal ("En un instante, en un abrir 
de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta y los muertos serán resucita- 
dos incorruptibles, y nosotros seremos transformados" [1 Corintios 15:52]) y los muer- 
tos no escuchen su voz para salir de sus tumbas ("No os maravilléis de esto, porque 
vendrá la hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz" [Juan 5:28]), 
podremos experimentar el poder de la resurrección en la victoria contra el pecado. Y 
eso no es un milagro pequeño. Basta que recordemos cuan difícil es deshacerse de 
los hábitos acariciados. El pecado tiene el poder de esclavizar. Pablo dice que en este 
proceso somos considerados como muertos espirituales, pero por el poder de Cristo 
podremos tener vida nuevamente: "Aún cuando estábamos muertos en pecados, nos 
dio vida junto con Cristo. Por gracia habéis sido salvos" (Efesios 2:5). 

Dejar de ser un muerto viviente es una idea bastante estimulante. En la práctica, la 
perspectiva de la resurrección y de la posesión de la vida eterna es la mayor esperan- 
za y/o fuerza motivadora que encontramos en la religión. Muchos cristianos son sedu- 
cidos por las religiones que prometen prosperidad aquí y ahora sin percibir que si no 
tuvieran vida eterna eso no tendría ningún significado. Lo más caro de este mundo 
pierde su valor del día a la noche cuando la vida es amenazada. Por eso la resurrec- 
ción es importante. 

A lo largo de la Historia, filósofos, pensadores y místicos procuraron encontrar res- 
puestas para nuestra finitud. Hay explicaciones, una más curiosa que la otra, partiendo 
de la desintegración del alma para luego ser absorbida por el universo, hasta intermi- 
nables reencarnaciones. La Biblia, sin embargo, insiste en la tesis de la resurrección. 
Como ya hemos dicho al inicio de este comentario, no podemos probarla. Cada uno 
puede escoger creer en lo que más le guste. Pero la promesa de la reconstitución del 
ser entero, acompañado de un reencuentro con aquellos que amamos, me parece algo 
más coherente con un Dios amante. 

Yo no abandono esa esperanza. ¿Y tú? 

Denis Konrado Fehiauer 

Pastoral Universitaria 

Universidad Adv. de San Pablo 

Traducción: Rolando D. Chuquimia 
© RECURSOS ESCUELA SABÁTICA 



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